Cuando la estudiante de Literatura Anastasia Steele recibe el encargo de entrevistar al exitoso y joven empresario Christian Grey, queda impresionada al encontrarse ante un hombre atractivo, seductor y también muy intimidante. La inexperta e inocente Ana intenta olvidarle, pero pronto comprende cuánto le desea. Cuando la pareja por fin inicia una apasionada relación, Ana se sorprende por las peculiares prácticas eróticas de Grey, al tiempo que descubre los límites de sus propios y más oscuros deseos.
Creo que podría pasarme horas hablando de esta novela, de lo bien escrita que está , de la frescura que le otorga la narrativa en primera persona, sobre lo especial de su argumento y trama... pero sobre todo habría mucho que decir de los protagonistas.
Esa Anastasia inocente, ingénua y enamorada hasta las trancas de un hombre oscuro y demasiado experimentado para ella como es Christian Grey, mi querido señor Grey.
Reconozco que la novela erótica, aunque no es uno de los géneros que suelo leer con frecuencia, sí me gusta, pero no es ese el motivo que me llevó a disfrutar de esta historia, porque a pesar de las escenas de sexo, que son muchas, creo que hay "más", mucho más entre estos dos personajes, que desde un principio parecen tener la certeza de que no se convienen mutuamente, pero a pesar de todo la atracción es tan fuerte y arrolladora que deciden intentarlo a pesar de todas las señales que les indican que es un error.

Y a pesar de que las novelas en primera persona no son mis preferidas, en este caso no podía estar contada de otra manera, la perspectiva de Ana al narrarnos su historia con el señor Grey es en muchas ocasiones desternillante, sobre todo cunado "la diosa que lleva dentro" sale a relucir, no he podido evitar la risa imaginándomela dando saltos armada con pompones de animadora, es genial. También he logrado entender sus miedos, su deseo y sus dudas sobre todo lo que conlleva relacionarse con un hombre como Grey.
Y las descripciones de los gesto de Chritian, sus miradas, la dilatación de sus fosas nasales por un simple gesto de Ana, la tensión de su cuerpo, el brillo peligroso de sus ojos grises o sus amplia gama de sonrisas, me han desarmado por completo y logrado que me enamorara perdidamente de este dios, tirano, obsesivo y controlador, me haya robado un pedacito de corazón.
Una novela que merece la pena leer.